domingo, 25 de abril de 2010

Feria 2010

Aún recuerdo el rubor de mis mejillas cuando se encontraron nuestras miradas mientras girábamos al compás de la segunda sevillana y tu mano rodeaba firmemente mi cintura.

jueves, 8 de abril de 2010

Siempre te escribo a ti

A ti, que me haces enrojecer. A ti, que me vuelves torpe e insegura. A ti, que anhelas la ilusión.

Tú me haces sonreír cuando corres y palidecer cuando te paras.

Pienso en ti, que te tengo en época de hibernación.

Ahora, en el silencio de la noche, intento escucharte y tu sonido se pierde con los golpes del reloj, golpes sutiles que me avisan del paso del tiempo.

Te escribo a ti, corazón, que suspiras cada vez que oyes la palabra amor.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Silencio

El silencio no sirve de nada y para nada, lo sé... Pero muchas veces es el resultado inconsciente del miedo y la inseguridad. Y, sin duda, lo único que conseguimos es perder el tiempo, alargar la incómoda situación por la que sabemos que tenemos que pasar. Yo la alargué... igual que seguramente tú.. Ya sea un año.. 2, 3, 4...
Hoy me arrepiento del tiempo perdido, además perdido con esa tontería que me tenía adormecida.

He visto este vídeo muchas veces y siempre lo he sentido mío porque mi boca también estaba sellada, a la vez que mi imaginación volaba.
Hoy ya no es así, gracias a Dios no tengo nada que callar. Veo este vídeo y lo sigo sintiendo mío: espero haber "aprendido de la vida" (como dicen los mayores), pero estoy segura de algo de lo que no quiero aprender, siempre seguiré soñando en silencio, como cada mañana en el metro.

sábado, 27 de marzo de 2010

Habitación añil. Ella.

Es tarde. Pasado mañana será el gran día. Qué miedo. A lo mejor haría mejor en irse a la cama. Pero, como siempre, el portátil cerrado en la mesa es como si la llamase. Todavía no ha abierto esa carpeta. Pero el nombre le produce una enorme curiosidad. «El último atardecer». ¿Qué será? La clica encima y la abre. Más documentos Word. Más palabras.

«Ese claro sostenido entre las persianas y el mar. Mar y tierra. Tierra de invierno cubierta de amarillo. Mar, ese amarillo caído de hojas que reflejan el sol. Mar y tierra, los dos inciertos y lejanos, intentando decirse algo pero no saben hablar.»

… No saben hablar. Demonios. Es bonito. ¿Será una especie de poesía? Es un poco diferente a cuanto lleva leído hasta ahora en ese ordenador que parece el cofre del tesoro de una historia de piratas. O la lámpara de algún Aladino que se divierte sorprendiéndola cada noche, antes de irse a dormir. Sigue leyendo.

«Si estás, y escoges quedarte, recuerda entonces las cosas que no sabes, sujétalas bien, no las dejes escapar, llegará el día en que puedas saberlas.

»Si estás, y sabes cómo amar, recuerda entonces las cosas que das, mantenlas del otro lado, no las hagas regresar, llegará el día en que puedas volver a tenerlas.

»Si estás, y piensas marcharte, recuerda entonces las cosas que quieres, mantenlas vivas, no las dejes callar, llegará el día en que las merezcas. »

Se detiene. Un velo ligero y húmedo le cubre repentinamente los ojos. ¿Qué ocurre? ¿Por qué esas palabras penetran y hacen tanto daño? ¿De veras no lo sé?, piensa mirando fijamente la pantalla, como si se tratase de un antiguo oráculo que acaba de darle la respuesta que llevaba tanto tiempo buscando. El amor tal como lo querría ella y como ya no lo tiene. O quizá como no lo ha tenido nunca. Porque el amor no es y no puede ser simple afecto. No se trata de costumbre o de amabilidad. El amor es locura, es el corazón que late a dos mil por hora, la luz que surge de noche en pleno atardecer, las ganas de despertase por la mañana solo para mirarse a los ojos. El amor es ese grito que ahora la llama y le hace comprender que es hora de cambiar. Él. Recuerda momentos pasados en su compañía, las coas que siempre le dice, su rostro. Pero no sabemos hablar. No estamos hechos el uno para el otro. Una lágrima desciende cálida por su mejilla y cae sobre sus piernas libres y desnudas. A lo mejor esa muchacha sentada en su escritorio, en una noche de finales de primavera, quieta ante un portátil encontrado por casualidad, iluminada apenas por una lámpara de Ikea, todavía no sepa lo que es el amor. Pero seguro que ahora sabe lo que no es.

«Y caen las hojas, y parecen soles, y cae la nieve de espuma sobre el mar. Y dos están tan juntos que parece un final.»

Ese final que le falta y que siempre le ha faltado. Ese final que ha buscado como una respuesta que no tenía valor ni para plantearse siquiera a sí misma. Ese final a lo mejor ha llegado. Y discurre ante sus ojos como los títulos de crédito de la película de un amor concluso. Sí, ha llegado el momento de decírselo. Ha llegado el momento de ir a decirle que ha sido bonito, que aunque los actores salgan de escena, el escenario de la vida sigue abierto y listo para nuevos espectáculos, que le deseo todo lo mejor y que lo siento mucho. Pero ha llegado el final. Cierra el portátil. Coge su bolsa y sale corriendo. Cuando el corazón se decide, cuando tiene el coraje de cambiar de camino, no se debe esperar.

Federico Moccia, Perdona si te llamo amor, págs. 505 y 506

jueves, 25 de marzo de 2010

Anybody out there (pags. 82-83)


I slammed the phone down and turned to Teenie. “You know what? I’ve had it with New York men. They’re fucking lunatics! No wonder they have to go to speed-dating, even in a city where women are crawling the walls with desperation for a date. Whoever heard of going on a date and building a house? A fucking house-“

The phone rang, interrupting my rant; I took a deep raggedy breath and said, “Candy Grrrl publicity, Anna Walsh speaking.”

“Hey , Anna Walsh, it’s Aidan Maddox speaking.”

“Oh, right.”

“What have I done?”

“Are you calling to ask me out?”

“Yes.”

“Bad timing. I’ve just sworn off New York men.”

“Oh, that’s okay. I’m from Boston. So what’s going on?”

“I’ve had the weirdest week, with the weirdest dates. I don’t think I can take another one.”

“Date? Or weird date?”

I thought abou it. “Weird date.”

“Oh-kay. How about we go out for one drink? Is that unweird enough?”

“Depends. Where are we having it? A beauty salon? A freezing park? The surface of the moon?”

“I was thinking more of a bar.”

“ok. One drink.”

“And if by the end of the drink, it’s not working out for you, just say you’ve got to go because there’s a leak in your apartment and the plumber is coming. How does that sound?”

“Okay. Just one drink. And what will your get-out clause be?” I asked.

“I don’t need one.”

“You could say you’ve got to get back to the office to finish stuff for a breakfast meeting the next day.”

“that’s very thoughtful of you,” he said, “but I don’t think so.”

Querido John

Solo sé que quiero quedarme aquí contigo todo lo que sea posible.


Your words in my memory are like music to me.
I'm miles away from were you are, I lay down on the cold ground and I, I pray that something piks me up and sets me down in your warm arms.

sábado, 20 de marzo de 2010

1 conversación +

-He visto que no habéis podido resistiros a mi invitación…

-Claro… ¿Quién podría resistirse a tal propuesta sumamente cavilada?

- Sólo espero que no os aburráis con mi presencia.

-No os preocupéis, tengo una excusa preparada por si tuviera que regresar a mis aposentos de inmediato.

-Bien pensado, ¿Cuál es?

-Si os la dijese no la podría utilizar. Aunque, por desgracia, no será muy brillante.

-Espero que no tengáis que recurrir a ella.

[Dijo mostrando una dentadura perfecta para ocultar su inseguridad].

-Yo tampoco.

[Concluyó ella, y una leve sonrisa se dibujó en su rostro antes apagado].