
Alguna vez me has preguntado
que cómo sabía si estaba enamorada… Bueno, es algo que no sé muy bien cómo
explicar.
Si preguntas a los demás,
supongo que te dirán que se está enamorado cuando se sienten mariposas en el
estómago, aunque en mi opinión eso es una respuesta demasiado idealista.
Yo lo relacionaría con la
necesidad, la necesidad de ver, tocar, tener cerca, besar… Una necesidad que te
hace ver lo sola que estás por las noches en tu cama.
También lo relacionaría con
el miedo, ese miedo que te hace pensar qué pasaría si le pasara algo a la otra
persona; el miedo a perderlo y no saber imaginar tu vida sin ella. Ese miedo
que hace llorar solo de pensarlo.
Y, como no, también lo
relacionaría con la felicidad. Con las sonrisas de las miradas, con las que
aparecen sin querer y las que aparecen queriendo. Con esa sensación de paz interior
cuando estamos juntos y cuando desaparecen la necesidad y el miedo.
Porque yo “traduciría”
enamorarse como el contraste, la inestabilidad de estar solos con la
estabilidad de estar juntos.
(Siempre
tengo ganas de que sea viernes para reunirme con mi estabilidad)