Primero me tropiezo… Luego me caigo… Y por último me
derrumbo.
Todo se vuelve oscuro, y yo sola me voy hundiendo con mis
propios pensamientos hasta que, como un rayo de sol (de este sol de agosto) más
brillante que las nubes que lo esconden, apareces tú y me levantas.
Voy camino de uno de esos momentos decisivos en las vidas de
las personas… de esos que hacen que se quite el sueño, de esos que hacen que tu
vida de un vuelco cambiando el estructurado futuro que habías creado (o que
estabas en proceso de construir).
Y aunque haya días como hoy, que las nubes no me dejan ver el
sol, sé que con una llamada (la acertada), todo volverá a brillar.
Puede que cambie un poco mi futuro a partir del lunes o puede
que no, puede que me levante siendo una futura Licenciada y que me acueste
siendo una futura Graduada. Lo que nunca cambia es que voy caminando hacia ese
futuro cogida de la mano que me levanta, de la que aparta las nubes para que yo
vea el sol y que no pienso soltar jamás.
Gracias por tus ánimos en estos momentos y siempre.