viernes, 19 de marzo de 2010

Antes me preguntaba a menudo si el tiempo curaría este vacío…

Y ahora me doy cuenta de que sé la respuesta, y que la sabía desde hace mucho antes, pero no la quería ver. Quería seguir aferrada a tu dulce recuerdo, pero hasta que un padre no te dice la verdad tal y como la siente no despiertas de tu ensimismamiento.

Sí, ha pasado el tiempo y cada uno ha elegido su camino, los pasos que quiere dar y con quién los quiere dar, y lo que al principio veía como una injusticia, falta de cariño o indiferencia, ahora lo veo como una elección, la misma que hice, o que hago, o que haré yo.

No estoy enfadada, no estoy triste, no estoy sola porque he sabido rellenar los huecos con recuerdos, sonrisas e instantes. Y lo seguiré haciendo.

Nada es eterno, nada es para siempre (aunque me gusta pensar que sí lo será el amor), pero siempre nos quedará la sonrisa que aparecerá al recordar los buenos momentos y la satisfacción de tener la conciencia tranquila por habernos desvivido el un@ por el otr@.

Nunca había tenido ningún vacío… solo era el recuerdo de los tiempos pasados. Tiempos pasados que han sido recompensados con el ahora, con los momentos que son protagonistas hoy.

Gracias por abrirme los ojos con esas sabias palabras, que sin duda reflejaban la experiencia que a mí me falta.

Gracias Papá (que, por cierto, hoy es tu día).

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