miércoles, 31 de marzo de 2010

Silencio

El silencio no sirve de nada y para nada, lo sé... Pero muchas veces es el resultado inconsciente del miedo y la inseguridad. Y, sin duda, lo único que conseguimos es perder el tiempo, alargar la incómoda situación por la que sabemos que tenemos que pasar. Yo la alargué... igual que seguramente tú.. Ya sea un año.. 2, 3, 4...
Hoy me arrepiento del tiempo perdido, además perdido con esa tontería que me tenía adormecida.

He visto este vídeo muchas veces y siempre lo he sentido mío porque mi boca también estaba sellada, a la vez que mi imaginación volaba.
Hoy ya no es así, gracias a Dios no tengo nada que callar. Veo este vídeo y lo sigo sintiendo mío: espero haber "aprendido de la vida" (como dicen los mayores), pero estoy segura de algo de lo que no quiero aprender, siempre seguiré soñando en silencio, como cada mañana en el metro.

sábado, 27 de marzo de 2010

Habitación añil. Ella.

Es tarde. Pasado mañana será el gran día. Qué miedo. A lo mejor haría mejor en irse a la cama. Pero, como siempre, el portátil cerrado en la mesa es como si la llamase. Todavía no ha abierto esa carpeta. Pero el nombre le produce una enorme curiosidad. «El último atardecer». ¿Qué será? La clica encima y la abre. Más documentos Word. Más palabras.

«Ese claro sostenido entre las persianas y el mar. Mar y tierra. Tierra de invierno cubierta de amarillo. Mar, ese amarillo caído de hojas que reflejan el sol. Mar y tierra, los dos inciertos y lejanos, intentando decirse algo pero no saben hablar.»

… No saben hablar. Demonios. Es bonito. ¿Será una especie de poesía? Es un poco diferente a cuanto lleva leído hasta ahora en ese ordenador que parece el cofre del tesoro de una historia de piratas. O la lámpara de algún Aladino que se divierte sorprendiéndola cada noche, antes de irse a dormir. Sigue leyendo.

«Si estás, y escoges quedarte, recuerda entonces las cosas que no sabes, sujétalas bien, no las dejes escapar, llegará el día en que puedas saberlas.

»Si estás, y sabes cómo amar, recuerda entonces las cosas que das, mantenlas del otro lado, no las hagas regresar, llegará el día en que puedas volver a tenerlas.

»Si estás, y piensas marcharte, recuerda entonces las cosas que quieres, mantenlas vivas, no las dejes callar, llegará el día en que las merezcas. »

Se detiene. Un velo ligero y húmedo le cubre repentinamente los ojos. ¿Qué ocurre? ¿Por qué esas palabras penetran y hacen tanto daño? ¿De veras no lo sé?, piensa mirando fijamente la pantalla, como si se tratase de un antiguo oráculo que acaba de darle la respuesta que llevaba tanto tiempo buscando. El amor tal como lo querría ella y como ya no lo tiene. O quizá como no lo ha tenido nunca. Porque el amor no es y no puede ser simple afecto. No se trata de costumbre o de amabilidad. El amor es locura, es el corazón que late a dos mil por hora, la luz que surge de noche en pleno atardecer, las ganas de despertase por la mañana solo para mirarse a los ojos. El amor es ese grito que ahora la llama y le hace comprender que es hora de cambiar. Él. Recuerda momentos pasados en su compañía, las coas que siempre le dice, su rostro. Pero no sabemos hablar. No estamos hechos el uno para el otro. Una lágrima desciende cálida por su mejilla y cae sobre sus piernas libres y desnudas. A lo mejor esa muchacha sentada en su escritorio, en una noche de finales de primavera, quieta ante un portátil encontrado por casualidad, iluminada apenas por una lámpara de Ikea, todavía no sepa lo que es el amor. Pero seguro que ahora sabe lo que no es.

«Y caen las hojas, y parecen soles, y cae la nieve de espuma sobre el mar. Y dos están tan juntos que parece un final.»

Ese final que le falta y que siempre le ha faltado. Ese final que ha buscado como una respuesta que no tenía valor ni para plantearse siquiera a sí misma. Ese final a lo mejor ha llegado. Y discurre ante sus ojos como los títulos de crédito de la película de un amor concluso. Sí, ha llegado el momento de decírselo. Ha llegado el momento de ir a decirle que ha sido bonito, que aunque los actores salgan de escena, el escenario de la vida sigue abierto y listo para nuevos espectáculos, que le deseo todo lo mejor y que lo siento mucho. Pero ha llegado el final. Cierra el portátil. Coge su bolsa y sale corriendo. Cuando el corazón se decide, cuando tiene el coraje de cambiar de camino, no se debe esperar.

Federico Moccia, Perdona si te llamo amor, págs. 505 y 506

jueves, 25 de marzo de 2010

Anybody out there (pags. 82-83)


I slammed the phone down and turned to Teenie. “You know what? I’ve had it with New York men. They’re fucking lunatics! No wonder they have to go to speed-dating, even in a city where women are crawling the walls with desperation for a date. Whoever heard of going on a date and building a house? A fucking house-“

The phone rang, interrupting my rant; I took a deep raggedy breath and said, “Candy Grrrl publicity, Anna Walsh speaking.”

“Hey , Anna Walsh, it’s Aidan Maddox speaking.”

“Oh, right.”

“What have I done?”

“Are you calling to ask me out?”

“Yes.”

“Bad timing. I’ve just sworn off New York men.”

“Oh, that’s okay. I’m from Boston. So what’s going on?”

“I’ve had the weirdest week, with the weirdest dates. I don’t think I can take another one.”

“Date? Or weird date?”

I thought abou it. “Weird date.”

“Oh-kay. How about we go out for one drink? Is that unweird enough?”

“Depends. Where are we having it? A beauty salon? A freezing park? The surface of the moon?”

“I was thinking more of a bar.”

“ok. One drink.”

“And if by the end of the drink, it’s not working out for you, just say you’ve got to go because there’s a leak in your apartment and the plumber is coming. How does that sound?”

“Okay. Just one drink. And what will your get-out clause be?” I asked.

“I don’t need one.”

“You could say you’ve got to get back to the office to finish stuff for a breakfast meeting the next day.”

“that’s very thoughtful of you,” he said, “but I don’t think so.”

Querido John

Solo sé que quiero quedarme aquí contigo todo lo que sea posible.


Your words in my memory are like music to me.
I'm miles away from were you are, I lay down on the cold ground and I, I pray that something piks me up and sets me down in your warm arms.

sábado, 20 de marzo de 2010

1 conversación +

-He visto que no habéis podido resistiros a mi invitación…

-Claro… ¿Quién podría resistirse a tal propuesta sumamente cavilada?

- Sólo espero que no os aburráis con mi presencia.

-No os preocupéis, tengo una excusa preparada por si tuviera que regresar a mis aposentos de inmediato.

-Bien pensado, ¿Cuál es?

-Si os la dijese no la podría utilizar. Aunque, por desgracia, no será muy brillante.

-Espero que no tengáis que recurrir a ella.

[Dijo mostrando una dentadura perfecta para ocultar su inseguridad].

-Yo tampoco.

[Concluyó ella, y una leve sonrisa se dibujó en su rostro antes apagado].

viernes, 19 de marzo de 2010

Antes me preguntaba a menudo si el tiempo curaría este vacío…

Y ahora me doy cuenta de que sé la respuesta, y que la sabía desde hace mucho antes, pero no la quería ver. Quería seguir aferrada a tu dulce recuerdo, pero hasta que un padre no te dice la verdad tal y como la siente no despiertas de tu ensimismamiento.

Sí, ha pasado el tiempo y cada uno ha elegido su camino, los pasos que quiere dar y con quién los quiere dar, y lo que al principio veía como una injusticia, falta de cariño o indiferencia, ahora lo veo como una elección, la misma que hice, o que hago, o que haré yo.

No estoy enfadada, no estoy triste, no estoy sola porque he sabido rellenar los huecos con recuerdos, sonrisas e instantes. Y lo seguiré haciendo.

Nada es eterno, nada es para siempre (aunque me gusta pensar que sí lo será el amor), pero siempre nos quedará la sonrisa que aparecerá al recordar los buenos momentos y la satisfacción de tener la conciencia tranquila por habernos desvivido el un@ por el otr@.

Nunca había tenido ningún vacío… solo era el recuerdo de los tiempos pasados. Tiempos pasados que han sido recompensados con el ahora, con los momentos que son protagonistas hoy.

Gracias por abrirme los ojos con esas sabias palabras, que sin duda reflejaban la experiencia que a mí me falta.

Gracias Papá (que, por cierto, hoy es tu día).

sábado, 13 de marzo de 2010

La mirada

Fue como uno de esos momentos que siempre había soñado…

Y eso ha sido en realidad, un simple sueño acompañado con un poco de imaginación.

Una mirada cruzada, que ya he olvidado, un segundo fugaz, un paso, solo eso: un paso que me hizo sonreír. Y todavía lo hago al recordarlo.

Sé que es probable que no vuelva a verte y si lo hago, a lo mejor, no se vuelven a cruzar nuestras miradas y tú no vuelvas a tropezarte, despistado en ese tiempo que tardó tu pie inseguro en pisar el suelo de la estación.

Me encantaría pensar que fue el poder de mi mirada... Pero sin duda ha sido otra simple hazaña de la Casualidad…

miércoles, 10 de marzo de 2010

Seguir soñando...



¿Es malo ser infantil? ¿Es malo ser una soñadora incondicional? ¿Es malo ser una llorona sentimental?¿Es malo creer en el amor y en los Príncipes Azules?...

Hoy sé que no... Tengo 19 años y no sé de la vida ni la mitad, pero tampoco tengo prisa. Trato de comprenderla a medida que el Destino va cursando su camino. ¿De qué sirve ser una espabilada? ¿De qué sirve haber vivido con 19 años toda una vida? ¿Qué dejaré para cuando sea mayor?

Me gusta imaginar qué sintió Baby cuando Johny la sacó a bailar por última vez. Qué sintió Vivian cuando Edward paró la limusina debajo de su casa con esa rosa blanca. Con qué ojos se despidió Rose de Jack en esas aguas congeladas. El escalofrío que recorrió el cuerpo de Allie al saber que Noah le había escrito 365 cartas durante un año...

Sé que no seré ninguna reina de ningún baile, sé que no se va a presentar ningún rico en mi calle con una limusina, espero no tener que despedirme del amor de mi vida congelado en el océano y tampoco creo que alguien tenga tanta paciencia e interés en escribirme 365 cartas..
Lo que sí sé es que hay alguien ahí afuera, que tal vez esté viendo nevar en esta insólita noche de invierno, que es mi mitad, mi media naranja, y sé que llegará un día en el que lo mire a los ojos y no tenga nada que decir...

Sé que la vida real no es como la pintan en las películas... Es mejor.

¿Quién le iba a decir a Letizia que dejaría su mesa de informativos para convertirse en Princesa?