-He visto que no habéis podido resistiros a mi invitación…
-Claro… ¿Quién podría resistirse a tal propuesta sumamente cavilada?
- Sólo espero que no os aburráis con mi presencia.
-No os preocupéis, tengo una excusa preparada por si tuviera que regresar a mis aposentos de inmediato.
-Bien pensado, ¿Cuál es?
-Si os la dijese no la podría utilizar. Aunque, por desgracia, no será muy brillante.
-Espero que no tengáis que recurrir a ella.
[Dijo mostrando una dentadura perfecta para ocultar su inseguridad].
-Yo tampoco.
[Concluyó ella, y una leve sonrisa se dibujó en su rostro antes apagado].
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