
No podré utilizar tus brazos
como manta, no habrá nadie que caliente mi ladito de la cama y tampoco se
levantará nadie para apagar el calefactor cuando el cuarto esté calentito.
Dan igual las sábanas de
franela, da igual mi pijama de pirineos, dan igual todas las mantas que pueda
echarme encima, no hay nada comparado con pegarme a ti en las frías noches de
invierno.
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