lunes, 21 de marzo de 2011

Algún día

Hay tantísimas cosas que te quiero decir... que mis ojos gritan cuando te miran.

Aunque ahora el silencio es lo único que puedes escuchar, estas dedicatorias lo único que puedes leer y mis abrazos lo único que puedes interpretar… Algún día no podré callarme más y gritaré al mundo... mis palabras cruzarán océanos y en realidad solo te habré susurrado al oído cuánto te necesito, cuánto te quiero y cuánto te he echado de menos.

martes, 15 de marzo de 2011

Un día contigo puede ser increíble


Increíble es pensar en ti y que aparezcas en casa para darme un beso de buenos días.
Increíble es que vengas a recogerme al trabajo para dar un paseo juntos.
Increíble es que te hable de mi helado favorito, el que solo como en agosto en Rota, y que a principios de marzo encuentres una heladería en Sevilla donde lo venden.
Increíble es que te pidas ese helado solo porque es mi favorito y quieres probarlo.
Increíble es compartir algo contigo.
Increíble es echarte de menos antes de despedirme de ti.

Haces que los días sean increíbles cuando estoy contigo.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Un día menos para verte...


Voy a cerrar fuerte fuerte la puerta de la habitación para que no se escape ningún ratito que paso contigo, así, cuando no te vea, vendré a buscar los momentos que pasamos juntos y sonreír al acordarme de ti… y sentir que no estás tan lejos y que vienes a abrazarme a mi cama, quedándote conmigo hasta que el sueño se apodere de mi…

(y dormir pensando que a la mañana siguiente, cuando me despierte, quedará un día menos para verte)

domingo, 23 de enero de 2011

Algunas confesiones

Si no fuera una cobardica vergonzosa te diría que…

Que me da miedo hablar contigo del futuro;

Que ahora cuando tengo frío no pienso en mantas, solo pienso en que me abraces;

Que cualquier plan me parece bueno mientras esté contigo;

Que estás más guapo cuando sonríes;

Que me encantan todas las cosas que me dices;

Que me encantaría que conocieras a toda mi familia;

Que aunque me muera de vergüenza, me encanta que me mires;

Que cuando escucho “la canción” no es lo mismo si no me coges de la mano;

Que me encantaría ir contigo a la playa a dar un paseo por la orilla;

Que por muy lejos o muy cerca que esté la biblioteca no dejo de pensar en ti;

Que haces que me sienta especial;

Que me pones nerviosa cuando rozas los labios con mi cara;

Que desde que te conozco tengo siempre el móvil cerca;

Que últimamente tengo miedo de quererte cada día más…

Supongo que algún día tendré la valentía de decírtelo a la cara, pero de momento voy a confesar estos sentimientos “inconfesables” en mi mundo de los secretos… como siempre.

jueves, 6 de enero de 2011

Puedes ser


Todo lo que puedes ser es lo que me tiene atada a no querer dejar de conocerte.

jueves, 23 de diciembre de 2010

mi trabajo

¿Sabes por qué me gusta mi trabajo?

Porque en esos cuerpecitos no cabe maldad, odio, venganza ni rencor, solo cabe amor.

Porque son los únicos que me reciben con una sonrisa de oreja a oreja, se les iluminan los ojos al verme y se pelean por ser los primeros en la fila.

Porque cuando les riño y digo que me voy a enfadar se ponen tristes e intentan ser los más buenos del mundo.

Porque su inocencia e inquietud hacen que me ría cada día.

Porque me transmiten la ilusión de un niño y me hacen cantar, bailar, dibujar, recortar y crear verdaderas obras de arte.

Porque sé que cuando me dan ese abrazo que me deja sin respiración es porque lo sienten.

Y porque hacen que me sienta especial cuando voy de vuelta a casa.

Supongo que este será el primer trabajo de muchos, pero dudo que en otros me pueda sentir tan querida como siendo una “teacher”

domingo, 19 de diciembre de 2010

Los días pasan...

Los días pasan... así como los meses… la monotonía se apodera de mi vida y solo pienso en ser rescatada, por algo o por alguien. Miro por la ventana esperando ver un rayo de sol que haga que se me descongele el corazón.

Y de repente, un día como otro cualquiera, caminando sin rumbo, nos asustamos. Echáis a volar hacia la copa del árbol más cercano y me dejáis con el corazón encogido; me despierto de mi ensimismamiento y me doy cuenta de que vivo sin vivir, sin disfrutar, sin arriesgar.

Y así, tan rápido como un susto, abrí los ojos, miré alrededor en esa calle solitaria cuesta abajo y decidí que era hora de vivir, puse el ipod a todo volumen y dejé que mi cuerpo se dejara llevar por la inercia hacia una nueva vida.

Ahora miro por la ventana las frías noches de invierno, pero yo ya no paso frío.