Hoy sé que no... Tengo 19 años y no sé de la vida ni la mitad, pero tampoco tengo prisa. Trato de comprenderla a medida que el Destino va cursando su camino. ¿De qué sirve ser una espabilada? ¿De qué sirve haber vivido con 19 años toda una vida? ¿Qué dejaré para cuando sea mayor?
Me gusta imaginar qué sintió Baby cuando Johny la sacó a bailar por última vez. Qué sintió Vivian cuando Edward paró la limusina debajo de su casa con esa rosa blanca. Con qué ojos se despidió Rose de Jack en esas aguas congeladas. El escalofrío que recorrió el cuerpo de Allie al saber que Noah le había escrito 365 cartas durante un año...
Sé que no seré ninguna reina de ningún baile, sé que no se va a presentar ningún rico en mi calle con una limusina, espero no tener que despedirme del amor de mi vida congelado en el océano y tampoco creo que alguien tenga tanta paciencia e interés en escribirme 365 cartas..
Lo que sí sé es que hay alguien ahí afuera, que tal vez esté viendo nevar en esta insólita noche de invierno, que es mi mitad, mi media naranja, y sé que llegará un día en el que lo mire a los ojos y no tenga nada que decir...
Sé que la vida real no es como la pintan en las películas... Es mejor.
¿Quién le iba a decir a Letizia que dejaría su mesa de informativos para convertirse en Princesa?
quién sabe! quizás cuando menos te lo esperes aparece tu príncipe! bueno conformémosno con que aparezca alguien con amor, no quedan muchos príncipes sueltos por ahí en su caballo...jajajajja
ResponderEliminarYo sé que algún día aparecerá... :) Espero que no se presente el príncipe con el caballo porque no sabría dónde meterlo!!
ResponderEliminarCreo que ha venido sin caballo vivo, pero con muuuucha carne de por medio... jajajajajajaj
ResponderEliminar¿Ves como te iba a llegar?
Te quiero!